A pesar de la mala pinta de las fotos, debo decir que el hostal estaba bastante aceptable, sano y natural.
Lo mejor, las zonas comunes, lo peor, las habitaciones. Destaco, sin duda, los jugos (zumos en castellano) naturales del desayuno: de papaya, de maracuyá, etc.
Mi cuarto del hostal. En el extremo derecho se puede apreciar cómo la "ventana" no daba para todo el hueco, con lo que entraba por ahí un frío que pelaba (el frío en Lima es humedísimo, muchísimo más que el de Cádi) y hacía que las primeras noches fuesen algo duras.
Otra vista de lo poco que daba la ventana para el hueco de la misma.
Ducha bajo la cual los tres primeros días de trabajo me moría de frío debido a su escasez de agua caliente.